Entre la rendición y el oportunismo.
Los momentos críticos que nos tocan vivir, anuncian el retorno de la lógica capitalista al escenario político; ya no encarnadas en partidos políticos clásicos de derecha, o en personas identificables, sino se encuentra al interior del propio gobierno. Esto es un proceso de rendición anunciada que viene desde el intento de instaurar un gasolinazo y llegan al colmo cuando argumentando una cuestión de eficiencia empresarial se pretende construir un camino destruyendo a la madre tierra.
Los argumentos expresados en los últimos días para la construcción de la carretera niegan sistemáticamente a la madre tierra y a los pueblos indígenas, y solo se enfocan en la eficiencia económica del camino. Pero de que eficiencia se puede hablar si se destruye el planeta. Hace un año atrás, hablábamos y gritábamos a viva voz, planeta o muerte, venceremos, planteábamos que sin planeta no hay vida, y que sin seres humanos no hay vida, y denunciamos ante el mundo entero que es la lógica capitalista aquella que no le importa el planeta ni los seres humanos. Hoy ello quedo en discurso, y lo que vemos es la rendición al capitalismo como queriendo mostrar que no hay otra alternativa que seguir los pasos de Europa y Estados Unidos, destruir al planeta y a los seres que habitan en él, y así ser lo que ellos son, países desarrollados. La promesa ilusa es esa, el desarrollo, y el que no lo quiere, como nos decían cuando el gobierno aun luchaba contra el capitalismo, la modernidad, y el mundo occidental, éramos salvajes, que queríamos volver al incario, y que negábamos todo lo que la modernidad ha construido. Hoy esos argumentos vienen del propio gobierno quien rendido, pretende darle más importancia a la feria de Santa Cruz, que a cuidar la madre tierra.
En este sentido, la rendición también está asociada a que muchos que nunca creyeron en este proceso, hoy son los principales colaboradores del presidente, relegando a los indígenas a la imagen del canciller, y a las bartolinas que andan más preocupadas por darle más trabajo a su organización que las motivaciones políticas, de principios, y de convicciones que nos empujan y empujaron a apoyar y potenciar este proceso de cambio, y que también en su momento nos llevaron a defender al gobierno.
En este sentido, es absolutamente irracional que por unas monedas “de ahorro”, se pretenda destruir el TIPNIS, cuando planteamos una armonía, un equilibrio, era para que cuando planifiquemos nuestros caminos, no destruyamos el bosque, la madre tierra, y podamos plantear las mejores alternativas, para hacer el menor daño ambiental posible.
Esta crítica al gobierno, no deja de ser una autocrítica, porque también nosotros en nuestra acción u omisión permitimos que el gobierno del proceso de cambio gire a la derecha. El proceso, por este accionar no se detendrá, no nos detendremos en luchar por un mundo en el cual todos podamos vivir bien, principalmente los seres humanos y la naturaleza.
Planeta o muerte, patria o muerte.
